Treinta años después de la redacción de la
Constitución Española, resulta llamativo el estado de pauperización de la política en general
[1] y de la
Fe en particular
[2]. Una vez degradada la
Fe, la política no puede sino ir de mal en peor.
Dado que los fieles españoles siempre hemos sido igual de brutos, habrá que deducir que durante estos últimos treinta años ha ocurrido algo en nuestras vidas. Algo que ha provocado que,
en una sola generación, casi sin darnos cuenta, hayamos sido capaces de pasar del matrimonio para toda la vida al divorcio express, a la convivencia informal y al matrimonio homosexual; de considerar los hijos una bendición y tener tres por pareja a considerarlos una carga insufrible
[3] y establecer el aborto como derecho civil, provocando la práctica
extinción de los niños con
trisomía por el bárbaro expediente de
matarlos.
Excepto en el caso del aborto, no estoy en contra de nada de eso. Simplemente, no soy partidario. Sin embargo, me resulta chocante que, en una sola generación, comportamientos estadísticamente marginales hayan pasado a ser mayoritarios -y viceversa- sin que nadie parezca sorprenderse lo más mínimo.
En
España ha pasado
“algo”. Y ese
“algo” no es otra cosa que el adocenamiento de la enseñanza llamada
“religiosa”[4].
Pero no sólo eso. Paralelamente, se ha producido una inmensa manipulación cultural que ha afectado de lleno a
la televisión y a la radio,
al cine y a los periódicos, llegando a afectar hasta las publicaciones de consulta y referencia que muchas familias modestas
“atesoramos” en casa. Algunas veces se trata, más que de
“tesoros” documentales, de panfletos con aspecto de respetable enciclopedia, cuyo valor es inversamente proporcional al espacio que ocupan.
Un fenómeno generalizado de forma tan rápida y sistemática, homogénea y profunda, sólo puede ser resultado de una planificación cuidadosa por parte de unos, y de una claudicación acomodaticia, autoexculpatoriamente disfrazada de “diálogo”, por parte de otros. Mucho me temo que el producto combinado de ambas actitudes ha sido letal para millones de almas por las que ya no podemos rezar.
Veamos tres ejemplos de esas “publicaciones de consulta” que, atesoradas en casa, forman parte de esa inmensa manipulación que acabo de mencionar. Hay muchas otras, y podría haber tomado cualquiera de ellas. Sin embargo, me limito a presentar las que tengo en casa.
Texto nº 1:
“A la República, la convirtieron en ‘Revolucionaria’ el inmovilismo y el ultraconservadurismo de las clases económicamente dominantes… Ser conservador en la España de la República era abogar por el mantenimiento de unas estructuras agrarias feudalizantes -los latifundios-, por el privilegio eclesiástico y su intervención en la vida moral e intelectual del país, por la idiosincrasia militar de entorpecer y condicionar la vida política civil, por el centralismo a ultranza, por impedir el acceso del mundo laborar e intelectual al primer plano de la vida…”
Cfr. VV.AA.: «Historia Universal ‘Sarpe’», Madrid: Sarpe/Axel Springer, 1989 T. VI: Concha Aguilera y Antonio Jutglar Bernaus, coords. : «La Guerra Civil, las guerras mundiales, el mundo actual, 1936-1978», ISBN: 84-7700-135-9, p. 271.
Texto nº 2:
“El poeta gaditano Rafael Alberti, [fue] uno de los numerosos intelectuales que se alinearon junto a la legalidad republicana desde el principio de la Guerra [Civil española].”
Cfr. VV.AA.: «Historia de España ‘ABC’», Madrid: Espasa/ABC, 1999, T. XII: a cargo deRaymond Carr y Juan Pablo Fusi: «República y Guerra Civil. La crisis en la España contemporánea, 1931-1939», ISBN: 84-2399-715-4, p. 110.
Texto nº 3:
“Desde luego, los tres grupos políticos ya mencionados [monárquicos, carlistas y falangistas], que habían obtenido en el pasado ayuda fascista, a partir de febrero de 1936 redoblaron sus esfuerzos en organizar una conspiración capaz de liquidar las instituciones republicanas mediante el recurso a la violencia… no en vano los monárquicos habían pensado siempre en ese recurso para concluir con el régimen republicano… Fue el tradicionalismo quien organizó más tempranamente la conspiración con sus propias huestes, sin cejar un momento hasta el mismo estallido de la guerra… También Falange Española, por su ideario y por su afiliación juvenil y entusiasta, que ahora crecía meteóricamente, estaba en condiciones de conspirar contra el régimen republicano y derribarlo por la violencia…
Nos queda hacer mención de la última fuerza de derecha durante la etapa republicana, que era también la más importante y nutrida. Es muy posible que la mejor forma de describir su situación a la altura del verano de 1936 sea con el término «descomposición»… Gil Robles, como había anunciado en las Cortes que acabaría sucediendo, había perdido el «control» de sus masas. Pero había un sector en el partido que no estaba dispuesto de ninguna manera a romper con la trayectoria posibilista y de colaboración con la legalidad republicana que le había caracterizado hasta aquel momento… El destino al que, sin embargo, estaba condenada ésta [la CEDA] era la marginación… (pp. 17-18, 19-20, 21)
Quienes estuvieron al lado de la
España del
Frente Popular contaron también con figuras de generaciones anteriores a la de 1927. Sin duda, fue
Antonio Machado el más beligerante partidario de esta causa, que defendió con decisión y con una prosa cuyos valores morales y estéticos trascienden la adscripción política. Es cierto que que también
Machado fue autor de los versos
[5] de
Líster[6] («si mi pluma valiera tu pistola / de capitán, contento moriría»), pero, en general, fue capaz de mantener una línea inequívoca de patriotismo, de exaltación de los valores humanos populares, dentro de una adscripción a un genérico socialismo y un entusiasmo por
Stalin[7] y por la
Unión Soviética que, desde la óptica actual, resulta injustificable…
Como resulta lógico, la mayor beligerancia literaria en favor de la causa del
Frente Popularse encuentra en las nuevas generaciones literarias. Mientras que [tras el montaje de ‘las
Guerrillas del Teatro“, 1936]
Alberti[8] montaba una ‘
Numancia‘ que recordaba la defensa de
Madrid,
Miguel Hernández era autor de la poesía bellamente comprometida de ‘
El rayo que no cesa‘
[9]. Entre estos jóvenes hubo, por supuesto, casos de convencido y devoto compromiso, como el del protagonista de la novela de
Arturo Barea ‘
La forja de un rebelde‘
[10], pero también de entrega a un ideal cuyos males por el momento no se percibían:
María Teresa León describió a
Stalin como “nuestro padre querido”
[11], cuyas manos “blancas y puras, manos de nieve silenciosa” cantó
Bergamín[12].
En lo que la causa republicana fue indiscutiblemente superior es en lo que respecta a las empresas colectivas montadas para exaltar la causa republicana. El Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937 motivó la malhumorada reacción de Azaña, para quien su organización costaba un dineral, y presenció alabanzas a favor de la Unión Soviética y repudios a quienes querían independizar la tarea intelectual de la política, pero congregó en Valencia y enMadrid a un elenco impresionante de intelectuales y dio lugar a intervenciones brillantísimas en el fragor del enfrentamiento bélico.” (pp. 351-354)
Cfr. VV.AA.: «Historia de España ‘El Mundo’», Madrid: Espasa-Calpe/Austral/El Mundo, 2004, T. XVI: a cargo de Javier Tussell: «Guerra y dictadura. La Guerra Civil, la posguerra y el fin del aislamiento internacional, 1936-1951», ISBN: 84-6701-573-X, pp. 17-18, 19-20, 21, 351-354.
No es ningún secreto que España se hunde moral y económicamente.
Si salimos del
Euro, volveremos a la
Peseta. Si aumenta la edad de jubilación, nos jubilaremos más tarde. Si se acaban las pensiones, ayudaremos a nuestros familiares. Si se produce un
“corralito” volveremos al trueque. Si nos pagan con bonos, los usaremos para calentarnos. Si no hay carne, comeremos patatas. Y si tampoco hay patatas, comeremos gachas de maíz o de algarroba
[13]. Si nos morimos, alguien nos enterrará, quemará o vaporizará, y ya nos veremos en el
Cielo. Pero si nos condenamos, entonces
todo estará perdido.
Lo humano y lo espiritual estan demasiado unidos como para que, si nuestro país sigue despeñándose, nuestras almas -y las de aquellos que amamos- no corran ningún peligro. No podemos encogernos de hombros, ver como se acerca la catástrofe y, como bueyes camino del matadero, actuar como si no pasara nada.
La
Fe es moralmente exigente. No sólo nos exige que hagamos lo que es debido, sino que nos obliga a que también se lo exijamos a quienes nos representan ante el poder político y ante
Dios. A unos, por medio del voto y del consumo inteligente de cultura
[14]. A otros, pidiéndoles fidelidad al
Magisterio y al
Papa, facilidades para la celebración del
Rito Extraordinario, y que hagan que esa educación que una vez fue católica vuelva a serlo. O que,
por lo menos menos, deje de producir políticos e intelectuales enemigos del bien común en general y del
Cristianismo en particular
[15].
Si no es mucho pedir, claro.
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«Tu carta -oh noble corazon en vela,
Español Indomable, puño fuerte-,
Tu carta, heroico Líster, me consuela
De esta, que pesa en mi, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado
De lucha santa sobre el campo ibero;
Tambien mi corazon ha despertado
entre olores de polvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
Que llega el Ebro, y en la peña fria
Donde brota esta rúbrica española
de monte a mar, esta palabra mia:
si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.»
«Stalin alza, limpia, construye, fortifica
preserva, mira, protege, alimenta,
pero también castiga.
Y esto es cuanto quería deciros, camaradas:
hace falta el castigo.
…
Unión Soviética, si juntáramos
toda la sangre derramada en tu lucha,
todo lo que diste como una madre al mundo
para que la libertad agonizante viviera,
tendríamos un nuevo océano
grande como ninguno.
En este mar hunde tu mano
hombre de todas las tierras,
y levántala después para ahogar en él
al que olvidó, al que ultrajó,
al que mintió y al que manchó,
al que unió con cien pequeños canes
del basural de Occidente
para insultar tu sangre.
Pablo Neruda: “Canto general”.
http://books.google.es/books?id=MIAmOynpB44C&pg=PA244&lpg=PA244&dq="Unión+Soviética,+si+juntáramos+toda+la+sangre+derramada+en+tu+lucha"&source=bl&ots=HdMuOnPtPg&sig=E5LcpieK4Wu6_Ohwgh5d_3DIpMM&hl=es&ei=UmbZS6vjOZL-0gTEz_RJ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CAYQ6AEwAA#v=onepage&q=%22Uni%C3%B3n%20Sovi%C3%A9tica%2C%20si%20junt%C3%A1ramos%20toda%20la%20sangre%20derramada%20en%20tu%20lucha%22&f=false
Stalinianos. Llevamos este nombre con orgullo.
Stalinianos. Es esta la jerarquía de nuestro tiempo.
En sus últimos años la paloma,
La Paz, la errante rosa perseguida, se detuvo en sus hombros
y Stalin, el gigante, la levantó a la altura de su frente.
Así vieron la paz pueblos distantes.
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.
…
“Ya es madrugada en la dacha, y las risas de los cuatro invitados se interrumpen. El Anfitrión [Stalin] ha dicho: «… no se sientan tan seguros…». Eso, dicho por Él, el genio de la intriga, el brutal admirador de Iván el Terrible ¿qué otra cosa puede querer decir que una nueva purga, otra riada de conspiradores asesinados? La velada había sido excelente, el film en elKremlin, la comida y la bebida… aunque Él, como siempre, fue frugal y no probó el alcohol y, justo antes de terminar, la amenaza.
Se van todos y el Jefe se queda solo. Les dice a sus sirvientes y a la guardia que se va a acostar, que no los necesita más… Eso es muy extraño, siempre vive rodeado de asistentes pero ¿quién se atreve a contradecir al Abanderado de la Lucha por la Felicidad Futura de la Humanidad? ¿Su ayudante Tukov? ¿La sirvienta? ¿Puede alguien osar a desafiarlo diciendo que esa orden no es habitual? ¿Y a la fría mañana siguiente? ¿Quién se atrevería a entrar sin ser llamado? Pasan las horas, y ninguna orden de La Luz de la Esperanza llega desde la recámara… ¿Qué hacer entonces? Nada, dice el jefe de la custodia, esperemos mientras aviso a Beria; esperemos a que lleguen él o el Correo…
Primero llega el Correo y lo hacen pasar directo al cuarto de La Luz de los Trabajadores Oprimidos. Tareas siempre riesgosas para el mensajero… ¡Lo encuentra semi-inconsciente! ¿Dónde está Beria? ¡Es el Jefe de la Policía Secreta [NKVD]! ¿Por qué no llega ninguno de los otros invitados de la víspera? Finalmente aparece Beria, luego los demás comensales:Malenkov, Bulganin y Jruschev… ¡este último [ha llegado] siete horas después de enterado del mal que aqueja al Líder Bienamado y pese a estar tan cerca!
¿Y los médicos? Aún nadie los llamó. Beria insiste en que el Padrecito de los Pueblos descansa plácidamente… ¿Qué espera él? ¿Qué esperan todos? Las horas siguen pasando… Casi 48 horas después de ser visto conciente por última vez llegan los médicos. Están temblando, saben que tienen que revisar a Koba, El dios Vivo, y Beria estará cerca… Un diagnóstico equivocado y estarán muertos pero ¿equivocado para quién? Siguen temblando, no pueden quitarle la camisa…¡ ¡Lo hacen con unas tijeras…! Tímidamente y sin dejar de temblar, uno de los médicos dice: «Lesión en un vaso sanguíneo, imposible operar».
EL Hombre de Acero ya es un anciano, ha tenido antes tres hemorragias cerebrales… Beriaparece haber perdido el juicio. Cuando abre los ojos El Genial Pensador, [Beria] le suplica que hable y le demuestra todo su amor, pero cuando vuelve a perder el sentido, se ríe [nerviosamente], y da todo tipo de indicaciones para el día después… Incluso ha convocado al Politburó [para que sea testigo de que no muere asesinado, de que no lo ha asesinado él, el Jefe de la NKVD] y, frente a éste, le ha gritado, casi le ha ordenado: «Todos los miembros delPolitburó están reunidos aquí. ¡Por favor, di algo, Yósiv Vissariónovich [Dzhugashvili]…!»
Al cabo de cinco días de agonía, y casi sin atención médica, el georgiano que dominó a los rusos; el hijo de un zapatero alcohólico y una sirvienta analfabeta; el ex seminarista; el hombre que transformó a la Unión Soviética en una potencia con la sangre de millones de campesinos, soldados, camaradas, profesionales, y de cualquier persona que se cruzase en su camino, o ni siquiera eso, sólo porque podría ser un «futuro enemigo»; el hombre que dijo que «Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística»; el hombre que cambió literalmente su historia y la historia del siglo XX, ha muerto. Ha muerto Yósif Vissariónovich Dzhugashvili.
Ha muerto Stalin, ¡Nuestro Padre Querido!”
Pues ¡vaya con la “entrega a un ideal cuyos males por el momento no se percibían…”!
Por cierto, parece ser que don Javier Tussell Gómez (QEPD) estudió en el colegio de laCongregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar (Congregatio Sacrorum Cordium Iesu et Mariae necnon adorationis perpetuae SS. Sacramenti altaris, SS.CC.) en Madrid.
[12] No he encontrado el texto de
José Bergamín al que se refiere
Javier Tussell. Pero, a cambio, he
“tropezado” con esta serie de cuatro artículos sobre la ayuda soviética al
Frente Popular. Los intelectuales como
Alberti y
María Teresa León,
“sensibles” al calor del dinero, como bien sabía
Manuel Azaña por experiencia propia, siempre supieron arrimarse al fogón que más calentaba. El gobierno soviético no tenía ni un pelo de tonto. Se lo acabaría cobrando todo con creces
“limpiando” la cámara acorazada del
Banco de España:
“Las urnas dieron el triunfo a los candidatos republicanos en los grandes núcleos urbanos, donde la libertad de voto es real y se precisa mayor número de sufragios, a pesar del aplastante dominio monárquico del campo. Convencido de que las elecciones habían sido un plebiscito nacional contra la monarquía, el conde de Romanones aconsejó al Rey abandonarEspaña y negoció con el Comité Revolucionario el traspaso del Gobierno. Cuando Sanjurjo,Director General de la Guardia Civil, manifestó que no garantizaría más la vida del régimen,Alfonso XIII se apresuró a marchar. Vestida de fiesta, el 14 de abril, España proclama laRepública y un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora con representantes de los partidos republicanos y el socialista asume pacíficamente el poder…
La Iglesia erárquica, cautelosa, pide prudencia y respeto para con las autoridades constituidas. No obstante el fuerte contenido antiliberal del catolicismo español, muchos creyentes juzgaron en aquel abril que se podía dar un voto de confianza…
Antes y acorde con una tradición secular, un centenar de edificios eclesiásticos ardía en la pira del anticlericalismo de quienes pensaban que el verdadero problema español era el poder de la Iglesia. Sin embargo, aquellas hogueras anónimas, nunca reivindicadas, producirían mayor daño a la República que a los propios curas.
Si la Dictadura [del general Primo de Rivera, padre de José Antonio] había gobernado sin reformar, los republicanos quisieron innovar pero gobernaron dificultosamente. El nuevo régimen estaba llamado en apariencia a enterrar la vieja España cacique de la Restauración. Se esperaba de él un verdadero revolcón social con la palanca de la reforma agraria y el protagonismo del movimiento obrero; un correctivo a la omnipresencia de la Iglesia; un reajuste de los cuerpos armados, que a un tiempo podase los recargados cuadros de oficiales y ahuyentase el espectro del militarismo; una labor cultural y de educación ciudadana para hacer realidad las fórmulas democráticas y, finalmente, una respuesta política a la singularidad regional de la península. Otras naciones europeas occidentales habían logrado tales metas de modo progresivo y a lo largo de mucho tiempo; el sueño de 1931 consistía en cambiar todas esas cosas a la vez y en pocos años.
Manos a la obra y a impulsos de republicanos y de socialistas, el gobierno pretende cambiar el rumbo de la historia de España y transformar el Estado en un sentido moderno, laico y democrático. «Rectificar lo tradicional por lo racional», fue como un compendio del ideario político de Manuel Azaña, un intelectual burgués erigido desde la jefatura del gabinete en el paradigma del espíritu republicano…
La República no inventó ni el anticlericalismo ni el problema religioso, pero tuvo que vérsela con ellos. Inspirada en el modelo francés, la nueva legalidad exigió la disolución de aquellas órdenes religiosas consideradas un peligro para el Estado y el fin del presupuesto del clero, todo ello en el escenario de la separación entre el Estado y la Iglesia. Proclamada la libertad de fe, España no profesaría creencia oficial alguna. Las discusiones dividen la cámara y la calle mientras… El anticlericalismo, extendido desde los sillones oficiales, cristaliza en el decreto de 1932 que disuelve la Compañía de Jesús y en la Ley de Congregaciones Religosas, que, al año siguiente, limita el ejercicio del culto católico, establece normas secularizadoras de bienes eclesiásticos y expulsa de la docencia a los regulares.
Con el convencimiento de que el atraso español podría superarse mediante un buen sistema educativo, el gobierno azañista culpabiliza a los métodos y profesores religiosos y se lanza a sustituirlos por partidarios de una enseñanza progresista. La contienda laico-religiosa toma como plataforma la política educativa y el azañismo proyecta una ambiciosa estatalización de la enseñanza en su empeño de liquidar la impronta social de la Iglesia. No obstante la resuelta voluntad de la República, ni el tiempo ni el dinero permitieron aniquilar el monopolio educativo de la Iglesia, que, paradójicamente, habría de desplomarse treinta años más tarde a impulsos del desarrollo económico promovido por los tecnócratas del Opus Dei.”
r.p. Fernando García de Cortázar Ruiz de Aguirre, S.I.,
con la colaboración de José Manuel González Vesga:
“Breve historia de España”
Madrid: Alianza Editorial, 1995, ISBN: 84-206-0666-9, pp.564-567.
No deja de ser llamativo que el reverendo padre de la Compañía de Jesús, Catedrático deHistoria Contemporánea de la Universidad de Deusto, denuncie “el monopolio educativo” y la“omnipresencia” de la “antiliberal” “Iglesia jerárquica” en la sociedad española de 1931.
Pero que, sin embargo, no tenga nada que decir acerca de ese extraño fenómeno por el que, a raíz de la apabullante victoria monárquica en unas elecciones municipales, tanto en candidatos como en número absoluto de votos, los dos principales apoyos de Alfonso XIII, su Ministro de Estado, Álvaro de Figueroa y Torres, el Conde Romanones, y el Director General de la poderosísima Guardia Civil, el General Sanjurjo, le obliguen a abdicar. El primero, negociando con el Comité Revolucionario que impondría el primer gobierno de la República. El segundo, amenzando al propio Rey.
Es curioso que tampoco tenga nada que decir respecto a esa extraña limitación del “ejercicio del culto católico”, ni respecto a esas curiosas “normas secularizadoras de bienes eclesiásticos”, ni respecto a que “la nueva legalidad exigió la disolución de aquellas órdenes religiosas consideradas un peligro para el Estado“. Se trata de una curiosa concepción de la legalidad en un “Estado… moderno, laico y democrático” en el que se proclama la “libertad de fe”.
Lo de que “aquellas hogueras anónimas, nunca reivindicadas, producirían mayor daño a laRepública que a los propios curas”, ciertamente, es muy instructivo acerca de cómo piensa el autor.
[EOF]